Como elegir el formato de nuestras tarjetas de visita

Dentro de los impresos de la empresa que se suelen usar, la tarjeta de visita o de presentación sobrevive como un elemento de trabajo fundamental, útil sobre todo para ofrecer datos de contacto a sus clientes e para transmitir una imagen elegante y cuidada de su empresa.  Dada la diversidad de oferta que las nuevas técnicas de impresión han puesto en el mercado, vamos a dar unas pautas útiles que elegir la opción más adecuada para sus necesidades.

La tarjeta de visita o presentación debe cumplir dos objetivos fundamentales, uno explícito de proporcionar la información que consideremos importante, y otro implícito de transmitir una imagen cuidada y elegante de nuestra empresa: “si no somos cuidadosos y detallistas con lo nuestro, difícilmente lo vamos a ser con lo ajeno”.

Últimamente con el abaratamiento en los procesos de producción ha aparecido un producto híbrido que está entre la flyer publicitario y la tarjeta de visita, al que podríamos denominar tarjeta-flyer. Con esta metamorfosis ha perdido “exclusividad” y ganado versatilidad. No hace muchos, la impresión de una tarjeta en color era un lujo al alcance de muy pocos, ahora su uso se a popularizado y se utiliza  para anunciar cualquier oferta en los parabrisas de los coches. De un tamaño estándar que suele ser de 85x55mm, como opciones de acabado se suele ofrecer: Sin plastificar, plastificadas (una o dos caras), y esquinas redondas o cuadradas.

La tarjeta-flyer suele ser un producto con buena relación calidad precio, y estética y funcionalmente interesante siempre y cuando se parta de un buen diseño, es decir, algo pensado que comprometa la imagen de su empresa.  Es una opción útil para hacer tarjetas de fidelización, para horario de citas e incluso como flayer para publicitar ofertas.

Como flyer publicitario suelen anunciarse precisamente a través de sí mismas (una tarjeta-flyer), situada en el parabrisas de los coches anunciando en grande una gran oferta: ¡¡1.000 tarjetas como esta por 10€!! Luego en un tamaño minúsculo de letra aclaran que el precio es sin diseño, sin portes, sin IVA… Dudosa estrategia de márketing que subestima la inteligencia del cliente y le marea obligándole a realizar cálculos innecesarios.

El error  más común en este tipo de producto es redundante, y casi siempre atribuible al diseño: Persona sin conocimientos sin controlar colores, estándares en la calidad de las imágenes, tamaños… diseña en pantalla ampliando las zonas que no ve, mete muchos elementos, y al final cuando las recibe todo queda en revoltijo sin coherencia y poco legible. Es decir. El error no es meter un flyer, o una tarjeta de fidelización, o cualquier otro producto en cartulina a tamaño tarjeta, el error es mezclar los conceptos sin criterio ni conocimientos del asunto.

La tarjeta tarjeta, debe ser simple y elegante (opciones originales y asequibles). Tampoco hace falta realizar pedidos enormes porque no las vamos a buzonear ni repartir por los parabrisas de los coches, se trata simplemente de facilitar los datos de contacto a nuestros clientes, y como tal, es una extensión de nuestra empresa  que habla de nosotros, y como tal debemos cuidamos la exclusividad y el detalle.